top of page
Gemini_Generated_Image_vv1sp3vv1sp3vv1s.png

Mente fuerte: cómo el ajedrez nos enseña a gestionar los nervios y la derrota

Writer: Asociación ROTA
Asociación ROTA
Oct 7
3 min read

Las manos que tiemblan antes de una partida importante. El corazón que late rápido cuando el rival nos ataca. Esa sensación de tristeza cuando perdemos una partida que creíamos ganada. Quien ha jugado al ajedrez conoce bien estas emociones. ¡Y es normal!

La buena noticia es que el ajedrez no solo nos hace sentir estas emociones: también nos enseña a gestionarlas. Por eso decimos que el tablero es una escuela de fortaleza mental. Te contamos cómo.


Antes de la partida: encontrar la calma

Sentir nervios antes de jugar es una señal de que algo nos importa. El problema no son los nervios, sino dejar que decidan por nosotros. Algunos trucos sencillos ayudan mucho:

  • Respirar despacio. Inspirar por la nariz contando hasta cuatro y soltar el aire lentamente. Unas pocas respiraciones bastan para que el cuerpo se tranquilice.

  • Tener una rutina. Colocar bien las piezas, saludar al rival, concentrarse en el tablero. Repetir siempre los mismos pasos da seguridad.

  • Hablarse con amabilidad. Cambiar «voy a perder» por «voy a jugar lo mejor que sé».


Durante la partida: pensar, no reaccionar

En el tablero pasan cosas inesperadas: el rival hace una jugada sorprendente o perdemos una pieza por un despiste. En esos momentos es fácil enfadarse o moverse con prisa. El ajedrez nos enseña otra forma de actuar:

  • Parar y mirar. Antes de responder, respirar y analizar la posición con calma.

  • Un error no es el final. Muchas partidas se ganan después de un mal comienzo. Lo importante es seguir luchando y buscar nuevas oportunidades.

  • Concentrarse en la siguiente jugada, no en lo que ya pasó.

Esta capacidad de recuperarse después de un error tiene un nombre: resiliencia. Es una de las habilidades más valiosas que un niño o un joven puede desarrollar.


Después de la partida: aprender de la derrota

En ajedrez no hay suerte ni excusas: si perdemos, es porque el rival jugó mejor ese día. Al principio puede doler, pero precisamente por eso el ajedrez es un gran maestro. Después de perder podemos preguntarnos:

  • ¿En qué momento cambió la partida?

  • ¿Qué podría hacer diferente la próxima vez?

  • ¿Qué he hecho bien?

Los grandes campeones han perdido miles de partidas. La diferencia está en que cada derrota les enseñó algo nuevo. Perder no es fracasar: es aprender.


Respeto: ganar y perder con deportividad

Cada partida de ajedrez empieza y termina con un apretón de manos. Este pequeño gesto tiene un gran significado: el rival no es un enemigo, sino un compañero que nos ayuda a mejorar. Por eso enseñamos a ganar con humildad, sin burlarse, y a perder con dignidad, felicitando al otro.


Del tablero a la vida

Los nervios antes de un examen, un partido de fútbol o una presentación en clase se parecen mucho a los nervios antes de una partida. Un suspenso o un mal día también se parecen a una derrota en el tablero. Lo que los niños aprenden jugando al ajedrez les ayuda a afrontar estos momentos con más calma y confianza.


En nuestro proyecto Beyond the Board: Minds in Motion, trabajamos la fortaleza mental en cada sesión. Practicamos la respiración, las rutinas de concentración y, sobre todo, el respeto y la deportividad. ¡Porque una mente fuerte juega mejor, dentro y fuera del tablero!

Síguenos en Instagram @asociacionrota y visita www.asociacionrota.com.


Proyecto cofinanciado por la Unión Europea a través del Cuerpo Europeo de Solidaridad.

 
 
bottom of page